Un estudio publicado el 24 de agosto de 2026 en el Journal of Child and Family Studies analizó el impacto de la «crianza distraída» por el uso del smartphone de los padres en el bienestar infantil. Integrando datos de padres e hijos de 10 a 15 años en Reino Unido, encontró que una mayor implicación parental con el celular está marginalmente asociada con más alteraciones emocionales y trastornos de conducta en los menores.La investigación de Shujun Liu, Luke Sloan, Tarek Al Baghal y Curtis Jessop revela que el efecto negativo es más pronunciado en niños que usan poco las redes sociales. En ellos, la distracción parental se vinculó significativamente con mayor preocupación, miedo y tristeza, así como con conductas de ira y peleas. En cambio, en adolescentes con uso frecuente de redes, el impacto se atenúa.Según los autores, esto respalda la Teoría del Uso Compensatorio de Internet: las redes sociales actuarían como un amortiguador protector que compensa la falta de atención familiar. El estudio concluye que el problema va más allá de la interrupción directa de la interacción y responde al desplazamiento del tiempo de calidad familiar por el tiempo frente a la pantalla.
