José Armando Urioste fue posesionado este lunes como fiscal general interino con un mandato explosivo de 90 días: limpiar la corrupción, transparentar el Ministerio Público y dejar “la casa ordenada” tras el escándalo que terminó con Roger Mariaca detenido en Cantumarca.El vicepresidente Edmand Lara le encargó recuperar la credibilidad de una institución acusada de ser el mayor garante de la extorsión y la delincuencia. Urioste advirtió que al destapar la olla se verá lo podrido que está todo y prometió que no se tapará ningún proceso.La designación llega tras la destitución de Mariaca por más de dos tercios en la Asamblea y su envío a la cárcel por narcotráfico, organización criminal y enriquecimiento ilícito, en medio del terremoto político del caso Cerimedo
