Mientras el Banco Central impone su dólar oficial flexible en Bs 11, el paralelo anda suelto, arrebatado y sin mirar atrás, marcando su propia ley en las calles.Ni las medidas del BCB, ni los discursos de estabilidad, ni el crédito de $us 1.900 millones del FMI logran domarlo. El oficial baja o sube 99 centavos, pero el paralelo no se entera, sigue arriba, lejos, inalcanzable, y le pinta la cara al sistema flexible del Gobierno.
