Una entrevista de archivo que explota en redes tras su detención en La Paz muestra a Fernando Cerimedo explicando con crudeza cómo dejó de usar miles de cuentas falsas solo para hacer tendencia, y las convirtió en una máquina de scraping para espiar conversaciones digitales y robar datos de la gente sin pagar un dólar por monitoreo.El consultor argentino, que trabajó para Rodrigo Paz y según el propio mandatario siguió colaborando al inicio de su gestión, detalla su laboratorio de manipulación: data mining propio, tableros tipo Tableau y dos tipos de trolls, el amateur como «Doña Susanita» y el técnico, ejércitos de bots automatizados para reventar algoritmos y posicionar narrativas. No es opinión, es control total de la conversación pública.La confesión encaja milimétricamente con lo hallado por la Fiscalía boliviana en la casa de Aranjuez tras su detención: la denominada «mini granja de bots», equipos para automatizar cuentas, más de 40.000 dólares y 500.000 bolivianos. La defensa dice que eran teléfonos satelitales, pero aún no hay peritaje que aclare qué cuentas operaban y para qué campañas. De confirmarse, Paz no contrató solo publicidad, sino una estructura de espionaje digital y manipulación masiva.
