EL CHOQUE ENTRE LARA Y EL MILITAR: NINGUNO RESPETÓ EL PROTOCOLO

El incidente en Viacha entre el vicepresidente Edmand Lara y el Tte. Cnel. Ronald Alvarado expuso una verdad incómoda: fallaron los dos. El segundo mandatario llegó a exigir información sobre los soldados desaparecidos, pero terminó en un forcejeo verbal que escaló hasta lo físico. El oficial, encargado de la seguridad del perímetro, se negó a dar el informe y se retiró dándole la espalda a la segunda autoridad del Estado.

Según el análisis, Lara tenía razón en el fondo: podía exigir explicaciones por la suspensión del rescate y representa una alta autoridad constitucional. Pero falló en la forma. Elevó el tono, no respetó la cadena de mando, persiguió al militar y desconoció que el oficial no tenía competencia para entregar ese informe. Del otro lado, Alvarado cumplió su misión de seguridad y actuó respaldado por el Comando del Ejército, pero su trato fue cuestionable: dar la espalda, no usar el tratamiento protocolar y generar dudas sobre si desconoció la investidura vicepresidencial.

La Constitución es clara: las FFAA dependen del Presidente, no del Vicepresidente, pero éste debe ser tratado con el respeto debido a su investidura. La conclusión que divide al país es una sola: «Disciplina militar sí. Desconocer la investidura, no». Y también: «La autoridad se fortalece con diálogo, no con confrontación». En medio de la tragedia y con familias exigiendo respuestas, el Estado dio el peor ejemplo.

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