El general Mirko Sokol dejó este lunes la Comandancia General de la Policía Boliviana tras aceptar el presidente Rodrigo Paz su renuncia. Fue el segundo cambio en el alto mando en lo que va del gobierno y se da en uno de los peores momentos para la institución: sumergida en denuncias de corrupción, con el país en crisis y golpeado de lleno por el narcotráfico.Sokol, un comandante destacado y sin historial negativo en su trayectoria, no logró sostener el cargo tras varias cuestiones, los errores de los audios filtrados y por no denunciar a tiempo el caso de los «Golden Boys». Fuentes apuntan a que la presión para sacarlo fue fuerte. En su lugar asumió de forma interina el coronel Adrián Álvarez, junto a Roger Roca como subcomandante y Franz Cabrera como inspector general. La Policía queda ahora en manos de un mando interino, mientras el Gobierno busca contener una crisis institucional que no da tregua.
