El dólar ha comenzado a ceder en el mercado, pero en las góndolas del supermercado, en los repuestos y en los alimentos, nada baja. La pregunta que se repite en cada compra es una sola: si el dólar baja, ¿por qué todo sigue caro?Aunque la divisa estadounidense muestra señales de descenso, los precios no se mueven. Comerciantes, transportistas e industriales culpan al rezago de costos, al stock comprado caro y a la incertidumbre. Mientras tanto, las familias siguen pagando más por lo mismo y el alivio prometido por la baja del dólar no se ve por ningún lado.Para colmo, los especuladores hacen de las suyas y suben los precios como les da la gana. No hay ninguna autoridad que controle ni ponga freno a los abusos, y eso deja al ciudadano más desprotegido: golpeado tanto por el Gobierno como por quienes lucran con la crisis. Hasta ahora no hay una respuesta clara del Ejecutivo frente a la emergencia económica que vive el boliviano, que mes a mes no llega a fin de mes.
