“Me utilizaron”. Con esas palabras Amador Méndez Arancibia, de 83 años, rompió el silencio desde la clandestinidad. El hombre señalado por la Fiscalía como presunto reclutador admite que contactó a 11 bolivianos para viajar a Rusia con la promesa de un “entrenamiento militar de 6 meses”. Jura que nunca supo que terminarían en zona de guerra.Según su versión, un ruso llamado “Henry” le ofreció 200 dólares por cada persona y que los jóvenes firmaron contratos solo para entrenamiento. Pero una vez en Rusia, asegura, los obligaron a firmar por un año y los mandaron al frente. Ahora con orden de aprehensión por trata de personas, Méndez promete entregarse cuando mejore su salud y pide garantías.
