LO QUE BOLIVIA NO DEBE HACER CON EL DINERO QUE VIENE DEL FMI

Para el economista Antonio Saravia, el acuerdo con el FMI no es motivo de orgullo. En una columna para Brújula Digital, el PhD en economía asegura que los $us 1.900 millones son “la soga que te tiran cuando ya te estás hundiendo” y el resultado de 12 años de déficit, reservas dilapidadas y un corralito bancario.Saravia propone que esa plata se use al revés de lo que se hizo antes: como anestesia para un ajuste de shock. Cerrar empresas públicas, recortar 30% de la burocracia, eliminar la subvención a combustibles y devolver $us 2.000 millones al sistema financiero para recuperar la confianza y acabar con el corralito. El economista advierte que si esos dólares se usan para seguir importando combustible subsidiado, tapar déficit o venderlos para frenar al dólar, Bolivia solo postergará la crisis. “Es la última oportunidad. Si no la aprovechamos, saldremos del pozo solo temporalmente y encima tremendamente endeudados”.

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