El dólar se hunde y América Latina está de fiesta. En un giro inesperado que sacudió a los mercados globales, la Reserva Federal de EE.UU. decidió pausar las tasas de interés en el cierre de julio, provocando el debilitamiento más fuerte del billete verde en meses y desatando una ola de ganancias en la región. El gran verdugo fue el peso colombiano, que se disparó un 9,84% y se coronó como la moneda más fuerte del mundo en julio, seguido por el real brasileño, el guaraní paraguayo y el peso dominicano, impulsados por el carry trade, el boom de las materias primas y el petróleo caro.Expertos de Ebury, Bloomberg Intelligence y Goldman Sachs coinciden: América Latina es hoy el paraíso de los inversionistas, con rendimientos reales altísimos que el resto del mundo no puede ofrecer.Pero mientras el continente celebra, Bolivia vive la otra cara de la moneda y rompe la tendencia. Es el único país de toda la región donde el dólar no cae, sino que se vuelve más fuerte y más caro cada día, una anomalía que lo deja completamente aislado del boom latinoamericano y expone la crudeza de su propia crisis cambiaria frente al festín de sus vecinos.
