El FMI condiciona un crédito de 1.900 millones de dólares a tres años para Bolivia a un duro programa de ajustes. El gobierno de Rodrigo Paz deberá reducir el déficit fiscal, recortar subsidios a los combustibles, acumular reservas en el Banco Central y dejar que el dólar flote sin sostén artificial, según el acuerdo anunciado esta semana que aún debe pasar por el Directorio del FMI y la Asamblea Legislativa.A cambio del dinero, el organismo exige ordenar las cuentas públicas y dar señales de estabilidad macroeconómica. El costo inmediato serían medidas que golpean directamente al bolsillo: menos gasto estatal, menos subsidios y una política cambiaria más flexible. Si se aprueba, el pacto con el FMI podría desbloquear más de 5.000 millones de dólares adicionales del Banco Mundial y el BID, pero abre la puerta a un ajuste que el Gobierno tendrá que explicar en plena crisis económica.
