En el día de los 200 años de la Policía Boliviana, su comandante general Mirko Sokol hizo lo que pocas veces se escucha: reconocer los errores. “Hubo años oscuros en nuestra historia, hubo prácticas que erosionaron la confianza del pueblo boliviano”, dijo este viernes en el acto central. Admitió que “algunos traicionaron el sentido profundo de este uniforme” y que se debilitó la doctrina institucional. Sokol prometió una transformación que “ya no se quedará sólo en el papel” y pidió con humildad a la población “una oportunidad más para demostrarles con hechos concretos y verificables que este uniforme está cambiando de verdad”. Aseguró que la Policía del próximo siglo será recordada “por el coraje de una generación que decidió cambiar cuando era más difícil hacerlo” y apostará por tecnología, ciencia e investigación.
