Bolivia se alineó este pasado jueves con Estados Unidos en la lucha contra lo que Washington denominó «terrorismo político de extrema izquierda». El canciller Fernando Aramayo participó en la «Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político» convocada por el Departamento de Estado y presidida por Marco Rubio, con representantes de 66 países.Desde Washington, la Cancillería boliviana advirtió que «todo intento de quebrantar el orden constitucional mediante acciones terroristas o de violencia, financiadas por el crimen transnacional, constituye una amenaza para nuestra democracia». Rubio fue más duro y señaló que estos grupos «pueden llamarse comunistas, anarquistas o marxistas» pero su objetivo es «desestabilizar sociedades libres atacando oleoductos, ferrocarriles y redes eléctricas».
