La crisis golpea con fuerza en las calles. En terminales, comedores populares y ferias de varias regiones, protagonizan enfrentamientos por captar a un solo pasajero o cliente, ante la caída del consumo y la escasez de combustible.Testimonios recogidos en distintos puntos del país dan cuenta de discusiones y empujones al momento de abordar a las personas que circulan por estos espacios. En las terminales, la falta de diésel redujo la frecuencia de salidas y agudizó la competencia. En mercados y comedores, la baja en las ventas obliga a vendedores a disputarse a quienes aún pueden pagar un pasaje o un plato de comida.Lo que antes circulaba como broma en redes frases como “por eso me da miedo viajar” o “otras se pelean por mí” hoy refleja una realidad: el deterioro económico ha precarizado el trabajo en el transporte y el comercio informal, y ha tensado la convivencia en espacios públicos donde la demanda apenas alcanza para sostener la oferta.
