En medio de filas interminables de camiones, buses y maquinaria agrícola que aún paralizan Santa Cruz, el Gobierno autorizó por decreto la importación y comercialización de gasolina y diésel por parte de empresas privadas, creando por primera vez en dos décadas un mercado con precios libres. Doce días después de dictado el estado de excepción, el diésel sigue escaseando y YPFB no logra normalizar el suministro pese a prometer cobertura total al agro. El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, confirmó que estaciones de servicio también podrán importar y vender combustible, aunque la ANH fijará un precio de referencia y la competencia definirá el valor final. Como incentivo, se eliminó el IEHD para importados hasta 2030 y se redujo a cero el arancel para gasolinas hasta fines de 2026. Blanco admitió que el abastecimiento “atraviesa un proceso de normalización” tras 50 días de bloqueos y prometió que las filas desaparecerán, pero el éxito dependerá de la reglamentación pendiente y de que los privados se animen a entrar.
