La autopsia confirmó que una recién nacida de apenas 10 días murió envenenada con un anestésico inyectado por sus propios padres, quienes planificaron el crimen desde su nacimiento porque la veían como “un impedimento para prosperar, estudiar y trabajar”. La Fiscalía imputó por infanticidio a los progenitores y al tío paterno, que colaboró en el hecho, y pedirá su detención preventiva. Los tres fueron aprehendidos luego de que el padre condujera a los investigadores hasta el terreno baldío al final de la avenida G-77 más China, donde habían enterrado el cuerpo. Según la fiscal Rose María Barrientos, los acusados no mostraron arrepentimiento durante las declaraciones. El padre guardó silencio, pero guió a la Policía al lugar del entierro. En el operativo se secuestraron cuatro celulares y Bs 3.510 para peritajes. Con este caso, Bolivia suma 17 infanticidios en 2026, cinco de ellos en Santa Cruz, un delito castigado con hasta 30 años de cárcel sin derecho a indulto.
