El transporte público paceño suma una nueva postal de precariedad: usuarios denuncian que deben viajar en pleno invierno con vidrios que no cierran y asientos tan destrozados que usan sus propias chompas como espaldar para no lastimarse. Algunos Minibuses, micros, taxis o trufis, circulan con ventanas trabadas, dejando entrar el viento helado mientras cobran pasaje completo. La imagen de la chompa hecha asiento ya recorre redes como símbolo del abandono que enfrentan miles de paceños cada día.
