El vocero presidencial, José Luis Gálvez, enfatizó que las movilizaciones escondían un intento de golpe de Estado, revelando que de 211 demandas presentadas, 180 correspondían a solicitudes históricas desatendidas por regímenes anteriores; por ello, la respuesta del Ejecutivo fue priorizar el diálogo y la preservación de la vida por encima del costo político, buscando separar las demandas legítimas de aquellos sectores que desde el inicio buscaron romper el orden constitucional.Gálvez afirma que la imagen del presidente era lo menos relevante ante la crisis que estaba viviendo el ciudadano y que buscaron dialogar en todo momento para resolver los conflictos.
