Ascensión de Guarayos quedó aislada y el bolsillo de su gente arde. Por los bloqueos carreteros al norte y sur de Santa Cruz, el litro de gasolina se vende hasta en Bs 30 y la garrafa de gas hasta en Bs 100 en tiendas de barrio. El surtidor local no da abasto y las cisternas desvían por los cortes, dejando a la población a merced de revendedores. “Si querés la llevás y si no, la dejás”, responden los vendedores ante los reclamos, mientras familias enteras recortan la canasta familiar y el transporte en moto queda paralizado. La falta de combustible y GLP ya no es solo un problema de filas: es un golpe directo al día a día de Guarayos, donde comer y moverse cuesta el triple por culpa de los bloqueos.Pero Guarayos no es la excepción. La misma crisis se replica en La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, donde la canasta familiar se disparó y los precios suben cada día sin control. El ciudadano común paga las consecuencias: menos comida en la mesa, transporte imposible y horas perdidas en filas. Mientras los bloqueos siguen, no hay nadie que responda ni se haga cargo del sufrimiento de miles de bolivianos atrapados en medio del conflicto.
