YPFB salió a blindar la gasolina que se vende en Bolivia. La estatal ratificó que el combustible que llega a los surtidores cumple normas técnicas vigentes y ahora pasa por controles más rigurosos desde su ingreso al país hasta el despacho final. Tras meses de cuestionamientos, reforzó laboratorios, sumó nuevos parámetros y endureció la recepción de gasolina importada para garantizar calidad.El anuncio clave llegó a mediados de mayo: YPFB incorporó el análisis de “estabilidad a la oxidación” para gasolina importada, una prueba que antes no existía y que detecta degradación del combustible. Además subió las exigencias en gomas y manganeso, componentes que dañan motores. “Certificamos cada lote antes de comercializarlo”, aseguró el presidente de YPFB, Sebastián Daroca Oller. La estatal busca dar certidumbre a conductores en medio de denuncias sobre carburantes de baja calidad.
