El hambre y la desesperación jugaron en contra. Varias personas amanecieron en largas filas a la altura de la Cruz Papal en El Alto, con comprobantes en mano, esperando maples de huevo y kilos de pollo que compraron por depósito bancario. La promesa era producto a buen precio. La realidad: nadie entregó nada.Según denuncian los afectados, la empresa que ofrecía los productos desapareció sin dejar rastro y no llegó al punto acordado. Decenas de alteños ya pagaron y ahora han caído en una estafa. Mientras el desabastecimiento golpea por los bloqueos, las filas por comida barata se convirtieron en el blanco perfecto para estafadores.
