Los bloqueos le pegaron donde más duele a Bolivia: al turismo. Operadores del sector advierten que 2026 está perdido para la industria y que traer de vuelta al turista costará meses de esfuerzo y millones en promoción. La imagen del país quedó golpeada y las reservas internacionales se desploman día a día mientras las rutas siguen cortadas.El golpe no es solo para hoteles y agencias de viajes. Son miles de familias bolivianas que viven al día de la artesanía, el guía, el transporte y el hospedaje las que hoy se quedan sin ingresos para llegar a fin de mes. «Un gran perjuicio», coinciden empresarios: la crisis no solo vacía bolsillos, también borra a Bolivia del mapa turístico mundial. Y levantar esa atracción otra vez será una batalla cuesta arriba.
