Miles de personas volvieron a colapsar el centro de Madrid convocadas por el Sindicato de Inquilinas para exigir una regulación urgente de los precios de la vivienda. Bajo el lema «La vivienda nos cuesta la vida», los manifestantes expresaron su hartazgo ante una situación que aseguran afecta todos los ámbitos de la vida diaria y mantiene a miles en incertidumbre sobre su futuro habitacional.Con cánticos como «si expulsas un turista, recuperas una vecina», «los caseros nos roban el sueldo» y «no nos vamos, nos adeudan», la protesta resonó con llaveros al aire como banda sonora de la marcha. Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, calificó la situación de «insostenible» y denunció la propagación de bulos racistas para desviar la atención de los verdaderos responsables de la crisis.
