En medio de los bloqueos y enfrentamientos en La Paz, los bomberos voluntarios emergen como la única fuerza que auxilia a todos por igual: policías heridos, marchistas afectados por gases y ciudadanos atrapados en la crisis. Sin distinción política ni de camiseta, estos rescatistas arriesgan su vida para sacar personas del fuego, atender asfixias y estabilizar a los heridos en primera línea, convirtiéndose en el rostro humano de la emergencia.Su labor silenciosa contrasta con la violencia que se vive en las calles, pero exige respeto y colaboración de todos los actores. Los voluntarios advierten que su tarea se vuelve más peligrosa cuando son atacados o ignorados, y piden a movilizados y autoridades garantizarles paso libre y protección para poder seguir salvando vidas sin importar de qué lado estén.