La Paz vivió este lunes una de sus jornadas más violentas en semanas. Manifestantes que exigen la renuncia de Rodrigo Paz incendiaron una patrulla policial, saquearon oficinas públicas y privadas, y convirtieron el centro paceño en un campo de batalla con gases, dinamita y piedras. Los ataques dejaron instituciones destruidas, documentación robada y al menos un policía herido de bala, mientras el Ministerio Público emitía órdenes de aprehensión contra dirigentes de la Csutcb y un senador por los bloqueos.Después de casi cinco horas de enfrentamientos la calma volvió al centro, pero los marchistas se replegaron a El Alto y a los puntos de bloqueo. La violencia no solo paralizó la ciudad: hospitales de La Paz quedaron con oxígeno solo para 72 horas y un camarógrafo terminó con las piernas destrozadas por una dinamita. La Fiscalía y el gobierno denuncian atentados contra la institucionalidad, mientras 31 expresidentes piden a la OEA actuar ante la amenaza a la democracia boliviana.
