Los bloqueos en La Paz cruzaron la frontera del asfalto y llegaron al Lago Titicaca, donde grupos movilizados interceptaron lanchas y embarcaciones para instalar puntos de control y restringir el paso. Viajeros y transportistas denunciaron que la medida cortó la única vía de escape que usaban para evitar los cortes carreteros, dejando a pasajeros y productos varados en medio del lago.La situación fue calificada como inusual por los afectados, que advierten que las protestas ya no solo asfixian las carreteras sino también el transporte lacustre que conecta comunidades enteras. La extensión de las medidas al Titicaca aumenta la presión sobre el departamento, mientras crecen las denuncias por el impacto económico y la falta de libre circulación en la región.