Evo Morales lanzó un ataque directo contra el Gobierno de Rodrigo Paz y contra Carlos Mesa a través de X, acusándolos de «cinismo monumental» por criminalizar las protestas sociales mientras encubren corrupción y vínculos con el narcotráfico. El expresidente aseguró que en solo seis meses hay «decenas de casos de robo al Estado» y nombramientos de gente ligada al narcotráfico y la corrupción, denunciando que el poder actual gobierna «entre familias, compadres y cómplices».Morales comparó el trato mediático a las movilizaciones: dijo que cuando bloquean sectores opositores es «libertad y democracia», pero cuando protestan trabajadores, mineros e indígenas los tildan de terroristas. Defendió las marchas como motor histórico de Bolivia y rechazó que las llamen «minorías violentas».El cruce se dio tras las publicaciones de Carlos Mesa en las que cuestionó los bloqueos y movilizaciones en el país. Morales respondió acusándolo de aplicar un doble discurso y defendió las protestas como determinantes en la historia política de Bolivia. Lo acusó a él y a la derecha de justificar masacres, festejar la muerte de los humildes y usar la palabra libertad solo cuando les conviene.