Una lección del otro lado del mundo, En Hong Kong, cruzar mal la calle te puede salir carísimo. Las autoridades de tránsito aplican sanciones implacables a los peatones que infringen las normas: un policía te detiene, te pide tus datos personales y te impone una multa que puede trepar hasta los 255 dólares. La medida busca frenar las imprudencias en una de las ciudades más congestionadas del mundo. Con tolerancia cero, el Gobierno chino no perdona: si pisas el asfalto fuera del paso peatonal o con el semáforo en rojo.