Bolivia dio el primer paso para entregar sus “tesoros” de tierras raras a Estados Unidos. El ministro de Minería, Marco Antonio Calderón de la Barca, viajó a Washington y firmó un Memorando de Entendimiento con el secretario adjunto Caleb Orr para explorar y explotar 31 minerales críticos. Ni el Ministerio ni el Gobierno informaron nada en Bolivia: el anuncio lo hizo la Casa Blanca en X. Washington prometió “atraer inversión que impulse la prosperidad” bajo el liderazgo del presidente Paz y asegurar sus cadenas de suministro. El problema: los yacimientos están en la Chiquitania, el Pantanal y la Amazonía norte, zonas de alta biodiversidad y territorio indígena. Ya hay alertas por invasión de tierras y contaminación, mientras Bolivia no tiene plan estatal ni ley específica para regular la fiebre del torio, niobio, níquel y cobalto que mueven miles de millones en la transición energética mundial.