Al 13 de abril de 2026, la clase media boliviana vive su peor momento en décadas. Analistas hablan de un «ajuste silencioso» que la dejó «herida de muerte»: entre 2024 y 2026 los salarios perdieron hasta 50% de su valor real para comprar bienes importados y servicios dolarizados. La brecha entre el dólar oficial de Bs 6.96 y el referencial que roza Bs 9.30 licuó ahorros, disparó el costo de salud, educación y tecnología, y provocó el cierre masivo de pequeños y medianos emprendimientos.Millones que habían salido de la pobreza en la última década hoy están en riesgo de volver a caer. Con una economía que proyecta una caída de -3.2% para 2026 según el Banco Mundial y oportunidades de empleo formal en picada, la clase media que representa al 60% de la población urbana ya no ahorra ni consume: sobrevive. Los incrementos al salario mínimo hasta Bs 2.750 no alcanzan frente a la devaluación, y el estilo de vida que definía a este sector se degrada para priorizar solo la subsistencia.