La tensión entre sectores mineros y el gobierno se intensifica, revelando un contraste alarmante: mientras algunos trabajadores mineros afiliados a empresas subsidiarias estatales como Huanuni y Colquiri perciben salarios que superan los 50.000 bolivianos mensuales, la ciudadanía y otros actores políticos cuestionan la legitimidad de estos montos. Una planilla confidencial, a la que tuvo acceso EL DEBER, detalla que al menos 64 mineros, dependientes de Comibol, ganan más de 30.000 bolivianos, cifras que generan sospechas sobre la transparencia y la equidad en las escalas salariales del sector. La discrepancia se agrava al contrastar estos sueldos con los publicados oficialmente en los portales de las empresas, donde los montos básicos apenas alcanzan los 17.000 y 22.000 bolivianos, sin detallar bonos adicionales. La polémica resurgen a diez años de un acuerdo que limitaba los salarios a 25.000 bolivianos, y en medio de reclamos por una reducción salarial generalizada para altos funcionarios y legisladores.