Las largas filas para adquirir diésel en Santa Cruz parecen quedar en el pasado. Un recorrido cercano al mercado de Los Pocitos en el Plan Tres Mil, confirma que la demanda de este combustible ha disminuido notablemente, incluso en medio del paro del transporte urbano que aún se mantiene. Según un funcionario de un surtidor local, “hay diésel, pero ya no hay quién compre”. La realidad en la ciudad contrasta con las imágenes de escasez que comienzan a reportarse en la frontera peruana, donde localidades como Yarinacocha, Pucallpa y Juliaca enfrentan largas filas y desabastecimiento de combustibles, atribuido en parte a la eliminación de subsidios en Bolivia y a la interrupción del abastecimiento por parte de Petroperú.