India implementa uno de los experimentos sociales más ambiciosos y menos estudiados del mundo: desde 2013, más de 118 millones de mujeres en 12 estados reciben transferencias monetarias incondicionales, un programa que reconoce el valor del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados. Con sumas que oscilan entre 12 y 30 dólares mensuales, estas ayudas buscan ofrecer seguridad económica, autonomía y un reconocimiento tardío a las tareas que sustentan el hogar y la sociedad. Mientras algunos ven en esta política un avance hacia el empoderamiento femenino y un instrumento electoral, otros cuestionan su impacto real frente a los desafíos estructurales que persisten en un país donde la desigualdad de género y la carga de trabajo no remunerado siguen siendo una realidad cotidiana.