Pekín ha aprobado una norma que obliga a los creadores de contenido a presentar títulos o certificaciones válidas antes de difundir información sobre medicina, derecho, finanzas o educación, y ordena a las plataformas digitales verificar esas credenciales antes de permitir la publicación. El objetivo, según las autoridades, es frenar la desinformación y garantizar que el público reciba información verificada; sin embargo, la medida desató un intenso debate sobre posibles riesgos de censura digital.