La industria de la construcción en Bolivia atraviesa una encrucijada crítica que pone en riesgo su viabilidad y, con ella, el desarrollo de proyectos estratégicos para el país. Factores económicos y administrativos, como la demora en el pago de planillas por parte de las entidades públicas, la alta carga tributaria, la escasez de insumos y divisas, y las trabas burocráticas, generan un escenario de iliquidez y paralización que amenaza con colapsar al sector. La situación, especialmente aguda en regiones como Santa Cruz, donde el 70% de las empresas constructoras enfrentan la falta de trabajo, refleja un panorama de emergencia que requiere respuestas urgentes.