El escándalo por fentanilo contaminado que circuló en cientos de hospitales argentinos dejó 96 muertos y 45.000 pacientes afectados, mientras los dueños de dos laboratorios quedan bajo la mira de la justicia y una crisis política para el gobierno de Javier Milei se agrava. En la Cámara de Diputados, la Comisión de Salud expuso la falta de trazabilidad: de 154.000 ampollas contaminadas, 45.000 ya habían sido aplicadas en 188 hospitales; el resto fue detenido a tiempo. El caso intensifica los llamados a explicaciones sobre los controles de producción y distribución y el rol de la Anmat.