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Esta investigación de Opinión y Connectas revela que 62 conscriptos murieron desde 2011 en circunstancias violentas, la mayoría de ellos pobres y de origen campesino. Pero solo se conocen dos casos con una condena judicial a sus responsables. Bolivia es uno de los pocos países de Sudamérica que mantiene el servicio militar obligatorio. Las muertes identificadas por este trabajo van desde fallecimientos por asfixia y golpes de calor a causa de entrenamientos excesivos, hasta disparos de armas de fuego y violaciones sexuales. Si bien todas se dieron por diferentes razones, muchas aún sin dilucidar, la mayoría de casos demuestra tres problemas estructurales con la estructura militar boliviana. En primer lugar, una cultura violenta en donde se confunde la rigurosidad castrense con la ejecución de castigos físicos y abusos que rayan en la tortura. Esto se suma además a la discriminación de los soldados de origen rural e indígena, que componen la mayoría de las víctimas. Y finalmente, la impunidad en la justicia militar frente a los casos públicos: solo dos han terminado en condenas. Los soldados que se someten al servicio militar obligatorio suelen ser de extracción rural, ascendencia indígena y economías modestas, ya que el premilitar exige alta solvencia de los padres: cuesta actualmente 850 bolivianos (unos 122 dólares) solo la inscripción, a lo que hay que sumar el pago de uniforme, alimentación y transporte, entre otros gastos.

FUENTE: OPINION PRENSA
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