El Gobierno ha identificado a funcionarios de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) involucrados en la mezcla de combustible con aceite, en un esquema que habría estado operando a nivel internacional. Según el viceministro de Régimen Interior y Policía, Hernán Paredes, la organización criminal habría mutado hacia la importación de combustible adulterado, sustituyendo parte con agua o aceite usado.La investigación apunta a una red compleja que habría operado durante años bajo una apariencia de legalidad, aprovechando vacíos normativos y fallas en los controles. Se estima que cada cisterna que ingresa al país podría contener entre 500 y 1.000 litros de sustancias contaminantes, lo que afecta cargamentos de hasta 30.000 litros por unidad. El Gobierno ha iniciado ajustes en contratos y controles dentro de YPFB, además de operativos de verificación en surtidores para rastrear la trazabilidad del combustible y detectar posibles puntos de contaminación.