El país entra en una fase decisiva tras las Elecciones Subnacionales: al menos siete departamentos podrían enfrentarse a una segunda vuelta que promete tensión, estrategia y una nueva pulseada política. Mientras solo dos regiones lograron definir a sus autoridades en primera instancia, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) alista una maquinaria contrarreloj para encarar el balotaje previsto para el 19 de abril, con la mirada puesta en garantizar transparencia y resultados en tiempo récord.En este nuevo escenario, se anticipa un proceso marcado por cambios clave: habrá un nuevo sorteo de jurados electorales, debates obligados entre los candidatos que siguen en carrera y una política de austeridad que incluye la reutilización de material electoral para reducir costos. Con un presupuesto cercano a los 100 millones de bolivianos que podría ajustarse según la cantidad de regiones en disputa, el TSE busca equilibrar eficiencia y ahorro, en medio de una contienda que definirá el mapa político regional y mantendrá en vilo a todo el país.