Los cholets de El Alto se han convertido en un fenómeno económico y turístico sin precedentes, generando al menos Bs 89 millones al año para sus propietarios. Estas construcciones, que fusionan la cultura aimara con la modernidad, no solo son un símbolo de la identidad alteña, sino también un importante motor económico para la ciudad.Con más de 250 cholets en El Alto, el negocio es redondo: Bs 84 millones anuales provienen del alquiler de salones de fiestas, mientras que Bs 5 millones corresponden a tours turísticos. Los visitantes nacionales y extranjeros se sienten atraídos por la riqueza cultural y la extravagancia de estas edificaciones, que ofrecen desde réplicas del Titanic hasta estructuras inspiradas en personajes de películas.