Ciudadanos denuncian que el proceso de migración en Bolivia es un caos, con largas filas y falta de atención a adultos mayores y mujeres embarazadas. Según testimonios, el 20 de enero del 2026, una persona tuvo que esperar 40 minutos en una fila con su madre, quien se vio obligada a esperar de pie en un asiento a punto de romperse. La situación contrasta con la atención en el lado peruano, que es descrita como óptima.