La inflación acumulada en Bolivia alcanzó un alarmante 20,40% en 2025, superando la meta anual del 7,5%. La situación es crítica, con aumentos en precios de productos básicos como transporte público, gasolina y pan. La escasez de dólares, caída de ingresos del Estado y problemas con combustibles son algunos de los factores que contribuyen a esta crisis.