El Gobierno anunció el nuevo modelo educativo boliviano: 50% de los contenidos serán definidos a nivel nacional y el otro 50% a nivel departamental, con el objetivo de adaptar la enseñanza a la realidad de cada región. A nivel nacional se garantizarán contenidos comunes para todo el país, historia y conocimientos nacionales, competencias fundamentales y formación ciudadana común.A nivel departamental, cada gobernación podrá incorporar contenidos adaptados a su territorio: historia y cultura regionales, actividades productivas locales, lenguas, tradiciones y medioambiente regional. La propuesta busca dejar atrás la currícula única y centralizada para responder a la diversidad del país.En ese marco, especialistas plantean que todo estudiante, sin importar dónde viva, debe dominar siete aprendizajes esenciales para su día a día: lectura para comprender y analizar textos, matemáticas para razonar y resolver problemas, ciencias para comprender el mundo y evaluar evidencias, historia para conocer Bolivia y su diversidad, ciudadanía para entender derechos y obligaciones, tecnología para competencias digitales y pensamiento crítico para analizar, argumentar y tomar decisiones.Sin embargo, la reforma abre un intenso debate sobre sus ventajas y riesgos. Entre las ventajas se señalan la identidad cultural, una educación más pertinente, la conexión con la economía local, mayor participación regional y la innovación educativa. Entre las desventajas, los cinco riesgos advertidos: desigualdad educativa por capacidades distintas entre gobernaciones, contenidos y oportunidades desiguales, politización de los contenidos, dificultades de movilidad para estudiantes que cambien de departamento y el riesgo de fragmentación nacional con visiones incompatibles de la historia y la identidad boliviana.
