La expansión de vehículos eléctricos e híbridos en Bolivia enfrenta barreras de infraestructura, económicas y normativas. La red de estaciones de carga rápida es limitada en las ciudades e inexistente en rutas interdepartamentales, pese a incentivos como el Decreto Supremo 4539 que elimina el ICE para autos eléctricos.El sector automotor advierte que la escasez de divisas dificulta la importación regular de unidades, repuestos y actualizaciones de software. El fenómeno se da en un contexto de mayor interés por la crisis de combustibles y por la importación directa, principalmente desde China, aunque la adquisición sigue concentrada en sectores de mayores ingresos.A ello se suma la falta de mano de obra especializada para mantenimiento, la carencia de stock y de servicios de asistencia avanzada, además de una matriz energética aún dependiente de fuentes fósiles que obliga a rediseñar las redes de distribución para absorber la nueva demanda.
