Bolivia, el país de los grandes escándalos. Todo empieza con el caso Cerimedo, el hombre del entorno presidencial detenido por tentativa de feminicidio contra Nadia Beller, violencia familiar y enriquecimiento ilícito, acusado de nombrar autoridades y cobrar por autorizar ilícitos. Le siguen las 32 maletas que entraron sin control por Viru Viru, con dinero que nunca apareció, y el escándalo del oro con 77 lingotes de 189,5 kilos incautados rumbo a Dubái que hoy siguen bajo custodia del Banco Central.La lista continúa con la «gasolina basura» que dañó miles de vehículos y llevó a la aprehensión del exministro Mauricio Medinaceli, la red de corrupción en YPFB con un daño de Bs 871 millones y 60 cuentas informáticas truchas para desviar combustible, y la ANH con 30 funcionarios vinculados al desvío de 22 millones de litros de carburante en un solo mes. A esto se suman las cajas fuertes vacías de Marset que solo tenían tornillos, la maleta negra del Ministerio de Gobierno que el ministro Oviedo dice que rechazó y el caso Sokol, el comandante policial sacado del cargo tras un audio atribuido a Cerimedo y la primera dama.El cierre de esta cadena de escándalos lo pone Estados Unidos con el retiro de visas a 13 autoridades bolivianas, entre fiscales, jueces, un coronel y un empresario, por presuntos vínculos con narcotráfico y corrupción. Diez casos que sacuden al Gobierno e inquietan al ciudadano y que muestran un mismo patrón de poder, dinero e impunidad.
