El fin de la subvención al diésel expuso la crisis estructural del transporte público en Bolivia, con una flota obsoleta, operaciones reducidas al 60% en Santa Cruz, paros y propuestas de tarifas transitorias de hasta Bs 6 que son planteadas sin estudios técnicos de respaldo.El debate ya no se centra solo en el costo del pasaje, sino en la necesidad de modernizar integralmente el modelo en todo el país, con la implementación de buses de transporte masivo, semaforización inteligente, digitalización de trámites y una nueva estructura tarifaria regulada.Autoridades, transportistas y expertos coinciden en que se requiere un esfuerzo nacional con inversión pública y planificación urbana para dejar atrás el sistema sindicalizado de micros y evitar un colapso definitivo del servicio.
