Apenas se anunció la eliminación del subsidio al diésel, los precios comenzaron a subir como espuma en mercados y surtidores, golpeando de lleno el bolsillo de los bolivianos. Transportistas, gremiales y sectores sociales ya alistan bloqueos y protestas masivas que amenazan con paralizar Bolivia.En medio de la tensión, el Gobierno apuesta todo al Estado de Excepción para contener el descontento y evitar un estallido social. La gran pregunta es si el decreto alcanzará para frenar la furia de las calles o si, por el contrario, echará más leña al fuego en un país ya agobiado por la crisis.Quiero saber tu opinión, te leo en los comentarios 👇🏻.
