Cerca de 300 estaciones de servicio agremiadas a Apesa bajaron sus persianas en plena quinta suba del precio de los combustibles en lo que va del año. El detonante es el encarecimiento internacional del petróleo y los costos de reposición que ya son insostenibles, según el reporte del sector difundido este 17 de septiembre.El presidente de Apesa, Víctor Yanbay, lanzó la alarma: las estaciones atraviesan una crisis terminal y es urgente una política coordinada con el Gobierno para que el golpe no llegue de frente al bolsillo de la gente. «Los precios internacionales están por las nubes, ya es insostenible», advirtió, mientras el cierre masivo golpea el consumo y la canasta familiar paraguaya.En Paraguay se respeta el precio internacional, por eso cada suba externa pega directo en el mercado interno. Apesa pide sentarse ya con el Ejecutivo para atenuar el impacto. «Cada vez se torna más complicado, nos perjudica demasiado grande a todos los paraguayos y no sabemos hasta dónde va a ir esta situación», sentenció Yanbay.
