Vecinos de San Buenaventura denuncian una práctica que se repite sin control en un surtidor de la zona: prepotencia, obstáculos para cargar combustible y el presunto desvío de diésel al mercado negro. “Para la población no hay, pero para desvío o ventas irregulares sí existe la cantidad exigida y fuera del horario normal”, aseguran testigos que grabaron la constante en la estación de servicios.Según las denuncias, mientras los conductores hacen largas filas y se les niega el abastecimiento, en horarios fuera de lo habitual salen cisternas y vehículos particulares con grandes volúmenes de diésel. La situación se da en medio del alza al precio del combustible dispuesta por el Gobierno y el temor a un mayor desabastecimiento en el norte paceño.El caso vuelve a poner sobre la mesa la falta de controles en la venta de carburantes. La población exige a YPFB y a las autoridades fiscalizar de inmediato, mientras el Gobierno justifica el nuevo precio de Bs 18 justamente por el contrabando y la reventa.
