El presidente Rodrigo Paz prometió mano dura y anunció la reestructuración total de YPFB para frenar la escasez de carburantes que mantiene al país con largas filas y al sector productivo en emergencia. Desde Sucre, en su informe por los 201 años de Bolivia, Paz confirmó que enviará una nueva Ley de Hidrocarburos a la Asamblea y que a fin de año tendrá listo un nuevo modelo de gobernanza para el sector. Además advirtió la intervención de YPFB y de la ANH para investigar “redes de corrupción” ligadas al desvío y contrabando de combustible. “El control debe responder al interés nacional y no a grupos que lucran”, sentenció.La promesa llega en medio de colas que volvieron a los surtidores en varios departamentos. Mientras YPFB atribuye las filas al aumento de demanda por el feriado y al desvío, transportistas y productores denuncian esperas interminables y la paralización de la cosecha de invierno por falta de diésel. El vicepresidente Edmand Lara fue más duro: “Hay escasez de combustibles que paraliza la producción” y pidió al Gobierno “valentía para decir la verdad”.
